Entrevista: Un Trotamundos en Theátron

Angel Rossell de Pablos, Ingeniero de Sónido y sus Rimas

Decir que Pablo es un Artista, implica Teatro, mágia escenica y un largo et cetera; alojar amigos y conocidos artistas, no tiene precio al espacio que compartimos. 
  Hay mucho que hablar en torno a la introducción sin embargo Pablo se presenta solo, porque su encanto le precede.

Tuvimos la gran oportunidad de hablar en persona, hace un par de años, él estando en Keswick, Theatre By the Lake, pero se extravió trabajando no solamente en Gran Bretaña sino en Francia y por supuesto en España, casa. Juraría que ahora está en Edinburgh: hay que esperar noticias en los carteles.

Al final una entrevista, para mantenerle el rastro, se convirtió en necesaria y no os digo que está a punto de editar un libro de autoría compartida para dejar el evento a otra ocasión y poder aprovechar por multiplicado su agradable y profesional, presencia de expresión .

Angel Rossell de Pablos, encantado de saludar y preparado a contestar mil preguntas.

En su tiempo, tanto libre como ocupado, Pablo es más que versátil; no para en actividades de hecho.

Pero es necesario permitir al público que disfrute de nuestro querido invitado : Pablo Rossell, poeta y persona en general.

Me despido con un último detalle: he retorcido las preguntas, de tal manera para conseguir 11 , e intentar hacer que Ángel parezca un travieso en sus palabras, siendo la persona más educada y tranquila que haya conocido. Por ello y lo que vaís a descubrir: le adoramos y le damos las gracias por su escaso tiempo, mil y una veces.

ENTREVISTA DE INCLUSIÓN DE POESÍA

1. Me gustaría saber dónde y por qué come el artista cuando se acaba la función.  

Empezaré por “Dónde”, porque es la respuesta más sencilla: Donde puede! Donde le dejan. Donde “le llega”.. Donde queda (algo, aún) 

¿Por qué? También tiene varias respuestas, aunque más complicadas, sobre todo de entender para el que tiene fe en el ser humano: Porque puede (si es que puede), porque tiene hambre (siempre, aunque no pueda), porque quizás sea la última vez que puede, porque quizás la próxima vez el menú sea peor (en calidad o en cantidad) y entonces hay que saciarlo ahora, que se puede. Pero, sobre todo, porque vuelve al mundo real. Durante la función, un personaje no come, no bebe, no respira, no mea, no caga, no folla, y si lo hace, es por elección, no por necesidad. Al salir de ahí, el personaje se convierte en “el artista” y vuelve al mundo de las necesidades, al mundo de “no me importa mucho lo que puedas, si no lo que necesitas.” 

2. Te parece correcto decir que: ¿la gente bebe, el artista consume? 

Decimos que algo se consume cuando está abocado a desaparecer. Cuando podemos ver su final. Cuando sabemos que, al llegar ahí, se acabó. Para siempre. 
Cuando “la gente bebe”, pueden seguir bebiendo, todo lo que quieran, todo lo que puedan, todo lo que elijan.
  

3. Me encantaría saber cuáles son tus tiendas favoritas y para qué.

Las de campaña.  

Es curioso que me preguntes por esto. Hace poco tuve una experiencia bien diferente, con dos tipos de tienda (de campaña) bien diferentes. Lo llamaré “2 tents, 1 camp”. 
Fue en un festival de música en Portmeirion, al norte de Gales. La gente acampaba en tiendas de campaña dedicadas a la ocasión (aka. Lo más barato que encuentres porque no voy a cargar con ella de vuelta). Después de dos avisos, a la tercera (noche) fue la vencida, y las wiki-tiendas (wiki por “weak”) vencieron. Pero no del sinónimo de “ganar”, si no del sinónimo de “ceder” (curioso como exactamente la misma palabra puede involucrar significados tan opuestos, ¿verdad?), pues bien, esas tiendas vencieron y fueron vencidas, por el vendaval, acabando empotradas contra las vallas de alambre que rodeaban el terreno en el que estaba permitido acampar. Ensartadas en alambre, como judíos intentando escapar de un campo de concentración nazi.

Lo más curioso de este asunto, es que todas esas personas afectadas por la voladura, quedando desamparadas, descubiertas, vulnerables, avergonzadas, incrédulas, pintiparadas, retratadas.. (vamos, como cuando entran al baño y te pillan cagando), todas esas personas, cagadas, fueron rescatadas y salvaguardadas por otra tienda, mayor, estable, segura, firme, robusta, amplia, que no se movió un solo ápice bajo aquel mismo temporal, y que no le importó hacer doble turno, y pasar de ser una mera tienda de avituallamiento diurno, a eso, sumado a un dormitorio de vergüenzas nocturno. Una tienda de esas que te devuelve la fe en las tiendas, que no te pide nada a cambio, que no protesta, que no titubea. Una tienda hermano mayor, una tienda polideportivo en lugares de catástrofe natural, una tienda embajada cuando te has metido en un lio gordo. 

Esa tienda, a día de hoy, sigue siendo su favorita. 

4. ¿Alguna vez te han intentado comprar? ¿De qué forma lo han hecho? 

Varias veces, en diferentes formas no obstante. 

La primera vez en mi forma física, cuando, a los 6 años, estando en Ceuta con mi padre, un jeque le ofreció 20 camellos por su hijo pequeño (Yo. No había otro por aquel entonces. Que aún sepamos o que haya sido aceptado bajo juramento). Mi padre, por algún motivo que aún hoy nunca me ha explicado, declinó la oferta. “¿Cuánto te da para que le llames Papá?” debió añadir a continuación el jeque. Eso, mi padre, si lo cuenta, aunque al igual que con lo anterior, no lo explica. 

La más reciente, en mi forma espiritual, cuando, la que yo creía iba a ser la mujer de mi vida (después de que la anterior mujer de mi vida resultase, de hecho, no ser la mujer de mi vida, creo), al ver que mi conciencia iba inclinándose hacía la idea de que podría haberme equivocado por una  segunda vez, decidió, en una estrategia de marketing sin igual (no obstante, era a lo que ella se dedicaba), entregarme una carta en la que se ofrecía a comprar mi alma, sin decir sin embargo qué es lo que haría con ella. Yo acepté, vendí mi alma y la perdí. A veces la echo de menos, otras veces me alegro de no tenerla. Sigo sin acostumbrarme a no tener ese peso, eso sí. Es como vivir sin hacer esfuerzos, te sientes liviano como una pluma, y ni siquiera te planteas el evitar flotar con el viento, porque sabes que es misión imposible, así que mejor es disfrutarlo. 

5. ¿ Dónde vas cuando no sabes dónde estás? 

Al cine.  

El cine cuenta para mí como casa. Cuenta como dormitorio, como dormir. El cine es abandonar tu vida real para saltar a la vida de otro, otra, otros. El tiempo se detiene y tú no eres tú, tú no existes, como en el cuento de Dickens cuando a Mr. Scrooge le enseñan su pasado, él lo está viendo, pero no existe, es transparente. En el cine yo me siento transparente.  

Es como un suicidio temporal, no existir por un par de horas a veces es suficiente.

BRILLANTE

Generalmente, cuando vuelves, entonces ya sabes dónde estás, o quizás ya no te importa una mierda, esa es otra de las opciones.  

6. ¿ Cuál es tu reacción cuando, por mucho que estrujes los sesos no encuentras una triste palabra de apreciación? 

Me siento mojado. Y lo explico. 

Cuando se lavaba la ropa a mano, había que retorcer la prenda para que soltase todo el agua. Así que te mentalizabas, visualizabas el plan en tu cabeza: “Voy a agarrar los extremos y retorcer todo lo que pueda, y después, voy a ir moviendo las manos de los extremos al centro y del centro a los extremos, sin dejar de retorcer en todo momento, apretando con fuerza, con las manos, las muñecas, el estómago, los dientes, el cuello, los muslos.. Y si pudieras, utilizarías métodos de tortura, maquinaria pesada, artillería. Todo para eliminar por completo el agua de esa prenda, sin pararte a pensar que la lógica te dice que no es posible, que no hay manera real de secar una prenda simplemente retorciéndola hasta el infinito.. ¿o sí?  

” Y es que cuando nos planteamos un objetivo, en serio, realmente perdemos la cordura.”

¿ Qué os parece la afirmación?

Yo intento no perder la cordura. Sé que las palabras están ahí, en mi cerebro, mojado, estrujado, requetestrujado.. torturado seguramente (porque al cerebro, se le tortura). Pero ahí siguen, en mi cerebro mojado. Entonces abandonas, desistes, cambias de ocupación y provocas el olvido, el reposo. Y de repente un día.. ya está seco, y ahí estaban. Tarde, pero ahí estaban. 

Y te sientes como al encontrar un billete de 5 pesetas que perdiste hace 50 años, pensando “joder, en aquel momento me habría venido de perlas. Ahora, no me sirve para nada”. 

7. Dime, por favor, cinco canciones que nadie debería componer. 

Esto me recuerda a una frase de Nick Hornby en su libro “Alta fidelidad”, decía así: 

“Hay quien se preocupa, y mucho, de que los niños pequeños jueguen con armas de fuego, de que los adolescentes vean vídeos en los que la violencia es normal; nos da miedo que esa especie de cultura de la violencia termine por tragárselos como si tal cosa. A nadie le preocupa en cambio esos niños que escuchan miles, literalmente, miles de canciones que tratan siempre de corazones destrozados, de rechazos y abandonos, de dolor, de tristeza, y de pérdida.” 

La música es la angustia disfrazada, el lamento con banda sonora. Las canciones felices no existen, las canciones felices son las que sirven para vender cosas, las de las campañas políticas, la de los anuncios de la tele, la del Mercadona.. Eso no es música, es marketing. Porque la felicidad no necesita ser disfrazada, la felicidad se exhibe, se grita, se lanza a la cara de la gente que te rodea, como una manguera en el jardín en pleno verano. Las personas piensan que a los demás nos gusta ser mojados en verano, porque hace calor. A mi no me gusta que tomen decisiones por mi, que den algo por supuesto sobre mi. Si tengo calor, igual me gusta y quiero tener calor, y quiero sudar y sentirme pegajoso. Es mi jodida elección, ¡deja de mojarme con tu puta manguera dando por hecho que me gusta! 

Con todo esto quiero decir, que todas las canciones son necesarias, incluso las que podamos considerar horribles. Nos ayudan a darnos cuenta de “lo que se cuece” ahí fuera, fuera de nuestra burbuja. Y nos acompañan dentro de ella si pensamos que aún no estamos preparados para salir. Pues la música no es más que mensajes en código, en dialecto. Van dirigidas a los que hablamos ese idioma, y cuando escuchas una en tu idioma, ¡joder! Que bien sienta. Aunque hable de la más inmensa tristeza. 

8. Cómo acabaste en cada una de las ocasiones que has considerado: él no va más de Ángel. 

Pues sinceramente, puteado.  

Es como tener un orgasmo. Es genial, pero dura lo que dura y luego ya no sabes cuando llegará el siguiente, así que lo añoras. Porque la añoranza no la provoca, como creemos, la falta, si no la incertidumbre. 

¿Qué hace uno cuando llega a su “no va más”? Pues tiene que buscar otro. Porque no se va a quedar plantado ahí, en plan “venga, llevadme ya, que ya he dado todo lo que tenía”. 

Desde pequeño nos meten mucha mierda en la cabeza: “Si lo intentas, conseguirás todo lo que te propongas”, “hay que ser constante y trabajar duro para llegar alto en la vida”.. Y otras decenas de frases engañifas y absurdas que nos hacen creer que la vida es como una carrera en la que tienes que acabar cuanto más adelante mejor, porque va a servir para algo. 

Menuda gilipollez. Pensar que en un mundo en el que cualquier cosa, cualquiera, por pequeña que sea, por ínfima que sea, ¡microscópica! Puede cambiar absolutamente todo lo que le rodea. Imagina que Iván no hubiese podido acompañarme en mi viaje por Escocia, que en vez de ese día hubiésemos llegado otro en el que no estabais en casa, que se nos hubiese pinchado la furgo, que en vez de alquilarla en Stirling la hubiésemos pillado en Dundee, o en Perth. Cualquier mínimo detalle es capaz de cambiar los acontecimientos de una manera brutal. ¿Y todavía hay gente que cree en el libre albedrío? Quiero decir, es divertido, no te lo voy a negar.  

Vivimos en una sociedad mentalmente maltratada, enferma, degenerada. La naturaleza vuelve a ser más lista. Si ya nos envió la gripe, el sida, y ahora el cáncer, y seguimos sin pillarlo. Ahora ha decidido dejarnos morir de la manera más cruel. Muerte por incomprensión. 

Nos educamos a vivir en un mundo que no es el que es. Hay dolor, fallamos, nos equivocamos, desconocemos. Obviamos todas esas cosas. No existen y si lo hacen es por tu culpa. Nos educamos a vivir en un mundo como si pudiésemos no morir. La muerte es una maldición, es horrible, un castigo. Y nos educamos a vivir en un mundo en el que no hay margen de error, con toda la presión que eso supone, y la agresividad. No importa que no seas lo suficientemente bueno mientras los demás sean peores que tú. 

Joder como me enrollo. Todo esto para decir que no creo en mis “no va más”, porque siempre habrá un siguiente “no va más” al que querré llegar, y en el que estaré pensando, a veces incluso antes de haber terminado el que había planeado anteriormente. Como cuando pensamos en qué hacer de cena, antes de haber ni siquiera empezado a comer la comida. ¿A que te ha pasado? 

 9. ¿Has leído las sombras de Grey? ¿ Dan Brown? Si pasará lo peor, en el mundo editorial: ¿qué sería? 

He leído El Código da Vinci, eso es Dan Brown no? (me niego a usar google). Quizás fue uno de los últimos libros en castellano que leí. Recuerdo que me gustó (y esto me hace sentirme avergonzado por alguna razón). 

Creo que lo peor que le podría pasar al mundo editorial, es que leer dejase de ser “cool”. Que desapareciesen los intelectuales, los gafapasta. No nos engañemos, hoy en día los libros no los compran los lectores, los LEEN los lectores pero no los compran, los compran los intelectuales. Para llenar la estantería o para publicar una foto filtrada (e infiltrada) en su red social. La difusión a pequeña escala no es rentable así que esa escala necesita también de los gafapasta para sobrevivir, aunque no sea porque compren esos libros (que no quedan bien en la foto, a no ser que tengan título en letras japonesas), si no porque con los beneficios de ventas de los libros de postureo, las editoriales apuestan de vez en cuando por otros de pequeña escala, por si suena la flauta y das con algo polémico, oportuno o por que no, bien escrito, que de repente se convierta en un best seller. 

Me recuerda a mi abuelo jugando a la lotería, siempre apostaba múltiple para sacar un pequeño beneficio con el que, una vez al mes, invertía en una apuesta completamente al azar (que es sin embargo como nos venden que se llama a ese juego, como si de un yogur “bio” se tratase), porque, como dijo Josefina cuando le preguntaron por el sargento de infantería de la segunda división del ejército napoleónico: “Cuando toca, toca de verdad”.  

10. Te importa que aniquilemos el 13 ¿ conoces más números malditos?  

¿Maldito? Sabes como cuando ves una foto en facebook de esas que dice “Este tío es un criminal, si le ves por la calle no le saludes” y se quedan tan anchos.. El 13 ha sufrido la misma desdicha. ¿Qué ha pasado, qué ha hecho el 13? El 13 es un número al que alguien culpó de su infortunio o de su incapacidad, de su negligencia o de su ineptitud, y al que todos hicieron caso sin preocuparse de contrastar la información, sin antes preguntarle al propio número por su versión

El 13 es un videojuego violento. El 13 es una minifalda. El 13 es un político elegido democráticamente. 

Y encima desde tan antiguo.. Lo que no me explico es como aún sigue con nosotros. Debería habernos abandonado, haber dejado un salto del 12 al 14, y si no lo ha hecho ha sido porque es solidario, y sabe que sería dificilísimo de asimilar para los que tienen TOC como Iván, y facilísimo sin embargo para los imbéciles, como el alcalde de Madrid. 

Imagínate que de pequeña, un señor que caminaba a tu lado de repente desfallece, se para, estira la pata, se muere. Y desde entonces todos te culpan a ti, “dice la leyenda que no te juntes con Nicoleta porque mueres!” “Yo tenía pelo hasta que me crucé con Nicoleta en el Mercadona” “Mi pareja me ha dejado y me ha salido una verruga en el entrecejo, seguro que es porque hoy es el cumpleaños de Nicoleta” ¿Cómo podrías aguantar una vida así durante tantísimo tiempo? Yo, me habría ido, ya hace mucho. El 13 merece mucho respeto. 

El 13 como símbolo de la disculpa, de la excusa, de la negación de la responsabilidad. ¿Te suena? Exacto, el 13 no es más que el Jesucristo de otra religión, la de los supersticiosos. 

11. Si tuvieras que producir un espectáculo de cucharillas de té artesanales ¿qué harías? 

Repartir té entre el público, antes de empezar la función. 

Misnich se despide hoy con un extracto de texto, el más bonito del mundo, y os espera, para la siguiente sorpresa de nuestro equipo de Entrevistas.

MISNICH.CO.UK/ NEWSLETTER/ 15.12.2019/ ÁNGEL ROSSELL DE PABLOS

OreJ,

D.Editor

One comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s